martes, 30 de noviembre de 2010

Módulo de Investigación: Trabajo Parcial 1

"El arte abstracto de la investigación y evaluación educativa
Introducción:

El presente ensayo presenta la reflexión personal respecto a la manera de promover la conciencia ética para innovar tanto en la investigación y evaluación educativa, como en el ámbito personal del propio investigador.


I. El arte abstracto de la investigación y evaluación educativa a la luz de la ética

A menudo, al analizar investigaciones o evaluaciones sobre situaciones educativas, puedo concebirlas como un sin fin de cuadros de arte abstracto, en los que quizá los actores involucrados puedan coincidir en temáticas y objetivos en común, sin embargo jamás podrán serán iguales, pues en cada situación están implícitos contextos, recursos, personalidades y sentimientos específicos que le dan un matiz particular a la obra, haciéndola única e irrepetible. Una vez que estos rasgos tan característicos son expuestos a los ojos del público, éstos son quienes pueden interpretar la obra según su propia experiencia o a los sentimientos que ésta les haga percibir.
Observando y analizando cada uno de estos cuadros, comienzo a crear el mío propio, aunque a veces parto de la influencia de algún otro autor que me haya inspirado, o en su caso de algún cuadro que muestre una situación en la que me veo reflejada; seguramente cuando presente mi cuadro al público, podré recibir comentarios sobre la similitud o influencia que perciben en mi obra, ¿Pero de qué manera podré mostrarlo, con la seguridad de que mi cuadro es único y conlleva mi propio mérito?; la mejor manera en que podría hacerlo es dando lugar a aquellos elementos que retomé de otros autores como técnicas, estilos, significados, etc., para adecuarlos al contenido, ideas y sentimientos que deseaba transmitir, sin embargo, afrontar al público no es tarea fácil, y mucho más difícil resulta el hecho de sacar a la luz un cuadro que aborda una situación educativa, pues en ella, se ven involucrados los seres humanos y su formación, razón suficiente que exige el compromiso de exponerlo a la luz con conciencia y honestidad, transmitiendo aquellos rasgos lo más apegados a la realidad en cuestión, de tal manera que el público pueda adentrarse en ella, comprenderla, y quizá hacerla suya para comenzar a crear también su propio cuadro.

Conciencia y honestidad, son conceptos que llegado a escuchar, incluso a concebir como parte de uno por mucho más abstracto, la ética, pues mucho se dice sobre ella y su importancia para regir nuestras acciones, así como sobre la carencia de ella que aqueja a nuestra sociedad.

Para adentrar al lector a este cuadro abstracto de la ética, le presentaré la explicación de Ojeda, Arizmendi y Rivero (2007):

Ethos significa, entre otras cosas, modo de ser, carácter, temperamento o hábito. Por otra parte el ethos tiene otra significación: nos habla de una especie de naturaleza como un hábito, nos hace notar que esta naturaleza es adquirida, que el hombre va forjando su carácter al tiempo que contrae hábitos. Desde esta perspectiva, el término adquiere un sentido moral, porque el ethos es lo que se forma en el hombre con base a su modo de vida y es susceptible de una valoración. Es en ese aspecto en el que el ethos se relaciona con la moral al menos en sentido etimológico. Su significación estaba referida a un ámbito doméstico, individual que, de la misma manera que ethos, se iba consolidando como una segunda naturaleza del hombre.
Aristóteles relacionó estas ideas con el concepto de virtud. La virtud surge cuando se llega al justo medio de dos tendencias humanas. La tarea del hombre es llegar conscientemente a tal medición, doblegar sus inclinaciones naturales y educar su naturaleza para que sea virtuosa. Por eso la ética consiste en la reflexión sobre las virtudes, porque su sentido se dirige hacia una naturaleza adquirida del hombre. (p.19)

En este sentido, si la ética también forma parte del proceso de formación de los seres humanos hasta llegarla a hacer parte de nuestra naturaleza, ¿cómo podríamos comprobar si regimos nuestro actuar con ética en el ámbito profesional que nos lleva a enfrentarnos a diversas situaciones educativas, y a ser los investigadores de las mismas en pro de su mejora?; pero también me nace una segunda inquietud, si la ética llega a ser parte de nuestra naturaleza, ¿De la misma manera, no debería hacerse presente en las acciones que desarrollamos en nuestro ámbito personal, como lo es con nuestra familia, amigos y pareja?


1.1 Innovando en la investigación y evaluación educativa con conciencia ética

Tanto la investigación y evaluación educativa, implican la observación, el análisis, y el proceso sistemático para abordar un fenómeno educativo, en el que como se ha mencionado con anterioridad, se involucra a seres humanos, por lo tanto debemos ser conscientes de la responsabilidad de nuestros actos antes, durante y después del proceso. Analizar situaciones en las que se hacen presentes las relaciones humanas, propiamente hablando en el ámbito académico, es un proceso que requiere de nuestra objetividad, para poder realizarlo de manera eficiente cuyo resultado final sea la aportación de soluciones reales a la problemática y contribuya al cambio y mejora de la realidad; sin embargo puede augurarse que el análisis por sí solo no tendría un efecto trascendental, si el investigador como autor de la obra, no logra abstraer cada uno de los elementos implicados en el contexto de la situación para comprenderlos y hacerlos suyos, y por ende también comprender las relaciones que se suscitan entre ellos. En este sentido encuentro la primera innovación que puede aportarse a procesos de investigación y evaluación educativa a través de la conciencia ética en relación al sentido moral ya mencionado anteriormente: “La Comprensión”, como lo menciona Morín (1999): Educar para la comprensión humana; ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.

La comprensión como innovación, la abordo en dos momentos importantes del proceso de investigación y evaluación educativa, el primero durante el proceso, ya que “comprender incluye necesariamente un proceso de empatía, de identificación y de proyección. Siempre intersubjetiva, la comprensión necesita apertura, simpatía, generosidad”. (Morín, 1999). Lo cual es vital para poder realizar un análisis profundo tanto de los actores implicados en la situación, como de todos los elementos que intervienen en el contexto de la misma.

El segundo momento en el que podemos innovar a través de la comprensión es, en el trabajo que realizamos para integrar lo que sería nuestro cuadro que mostraremos al público, es decir la elaboración del reporte de investigación o evaluación educativa, pues éste debe dar a conocer la información verídica que haya sido recaba durante el proceso, sustentada en argumentos y contraargumentos que avalen las propuestas de solución y mejora en función de los resultados obtenidos; así se involucra en un nuevo sentido a la comprensión, pues al presentar tal información, se debe mantener solidaridad intelectual con el autor o fuente que se retoma, de no existir tal comprensión, la información jamás hubiera sido integrada, ya que es un hecho que el investigador mantiene afinidad con la postura del autor o fuente que cita; así mismo a medida que el investigador comprende al autor y entabla solidaridad intelectual, logra hacer implícita una de las actitudes propias del pensamiento crítico fuerte determinadas por Espíndola (1996) “el sentido intelectual de la justicia”, actitud elemental que reduce el riesgo de actuar sin ética en el ámbito investigativo y evaluativo de la educación, al asegurar la inhibición del plagio académico.

Para concluir con esta idea quisiera compartir con el lector la postura de Morín, quien menciona que “La ética de la comprensión pide argumentar y refutar en vez de excomulgar y anatematizar. Si sabemos comprender antes de condenar estaremos en la vía de la humanización de las relaciones humanas.” (Morín, 1999, p. 4)

Por último, quisiera retomar otra esfera importante, que como creadores de nuestro cuadro de investigación o evaluación, debemos comprender antes de dar a la luz nuestra obra: El público en quién pensamos darlo a conocer. Ya que la manera en que queramos que sea comprendido, nosotros mismos lo estructuraremos de tal manera que la perspectiva no sea susceptible de perderse ante la diversidad de miradas a las que se enfrentará. Por tal razón, debe ser comprensible para nuestro público objetivo, pero también debe llegar a ser comprensible y accesible para aquellos lectores que por casualidad lleguen a encontrarse frente a nuestra obra. Como investigadores, nuestra labor es también contribuir para que el conocimiento sea más accesible para cualquier persona; mantener una más de las actitudes del pensamiento crítico fuerte determinada por Espíndola (1999) “la humildad intelectual”, tanto para enfrentar la crítica de nuestros espectadores con la conciencia de que nuestra postura no es la única y puede no llegar a ser la mejor, así como para dar mérito a todos aquellos autores y fuentes de información que han contribuido a consolidar nuestra obra y erradicar el plagio académico; en este sentido promuevo un cometido que cualquier investigador sin importar su área de conocimiento debe proponerse para erradicar la triste, pero real percepción que expresa Morín: “El mundo de los intelectuales, escritores o universitarios, que debería ser el más comprensivo, es el más gangrenado por el efecto de una hipertrofia del yo asumido por una necesidad de consagración y de gloria.” (Morín, 1999, p. 3)

1.2 Innovando en el ámbito personal con conciencia ética

Cualquiera que sea el lector de este texto, ya sea académico, investigador, evaluador, estudiante, etc., sabe bien que más allá de su actividad profesional, está el ámbito que lo hacer ser la razón y explicación a las más de sus acciones, “el ámbito personal”, que está intrínsecamente relacionado a la interacción con su familia, amigos y pareja, y que por ende no podría ser exento de desarrollarse bajo los principios de una conciencia ética relacionada a la garantía moral de la humanidad; en este sentido, retomaré la primera innovación vista en el capítulo anterior: “La comprensión”, elemento vital para el buen desarrollo de las relaciones humanas.

De acuerdo a Morín (1999): Comprender incluye necesariamente un proceso de empatía, de identificación y de proyección. Siempre intersubjetiva, la comprensión necesita apertura, simpatía, generosidad.

En este sentido una manera de innovar en el ámbito personal es comprender al otro, siempre manteniendo de por medio la empatía que nos ayude a ubicarnos en las ideas, pensamientos y sentimientos del otro para comprender su manera de actuar, y así interactuar por medio de acciones basadas en los principios de la conciencia ética que nos permitan actuar en pro del bienestar tanto de aquellos con quienes interaccionamos a diario, como del propio. Sin embargo no debemos olvidar aquella frase popular que dice que “No podemos estar bien con los otros, si nosotros mismos no estamos bien”¸ por lo tanto para ser empático y llegar a comprender al otro es necesario que lleguemos a la introspección, que de acuerdo Morín (1999), es la comprensión de nuestras propias debilidades o faltas es la vía para la comprensión de las demás.


Conclusión:

Innovar a través de la conciencia ética en la investigación y evaluación educativa, requiere necesariamente la formación gradual de un hábito que trasciende en la naturaleza de la vida misma, por lo tanto el investigador debe actuar bajo principios de conciencia ética en su ámbito personal, de tal manera que esta conciencia sea evidente en el individuo visto desde manera integral. Actuar bajo este precepto facilita la comprensión hacia los otros y por ende, contribuye al entendimiento de las relaciones humanas y sus problemáticas; propiamente en el ámbito educativo este es un elemento vital para realizar investigaciones y evaluaciones viables que aporten soluciones eficaces y contribuyan realmente a la mejora continua de la educación.

Referencias bibliográficas

• Espíndola, J.L. (1996). Pensamiento crítico. México: Biblioteca de la Educación superior.

• Morín, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO: Librería El Correo de la UNESCO.

• Ojeda, M. (2007). Ética una visión global de la conducta humana. México: Pearson Educación de México, S.A de C.V.

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